martes, 24 de julio de 2012

Letanía de la Humildad




Oh, Jesús, amansa y humilla mi corazón,

Escúchame.
Del deseo de ser estimado,
Libérame, oh Jesús.
Del deseo de ser amado,
Libérame, oh Jesús.
Del deseo de ser ensalzado,
Libérame, oh Jesús.
Del deseo de ser honrado,
Libérame, oh Jesús.
Del deseo de ser alabado,
Libérame, oh Jesús.
Del deseo de que me prefieran en vez de otros,
Libérame, oh Jesús.
Del deseo de ser consultado,
Libérame, oh Jesús.
Del deseo de ser aprobado,
Libérame, oh Jesús.
Del temor a ser humillado,
Libérame, oh Jesús.
Del temor a ser menospreciado,
Libérame, oh Jesús.
Del temor a sufrir reproches,
Libérame, oh Jesús.
Del temor a ser calumniado,
Libérame, oh Jesús.
Del temor a ser olvidado,
Libérame, oh Jesús.
Del temor a ser ridiculizado,
Libérame, oh Jesús.
Del temor a que se me trate injustamente,
Libérame, oh Jesús.
Del temor a que se sospeche de mí,
Libérame, oh Jesús.
Que otros sean amados más que yo,
Jesús, concédeme la gracia de desearlo.
Que otros puedan ser estimados más que yo,
Jesús, concédeme la gracia de desearlo.
Que según la opinión del mundo, otros puedan crecer y yo decrecer, 
Jesús, concédeme la gracia de desearlo.
Que otros puedan ser elegidos y apartados,
Jesús, concédeme la gracia de desearlo.
Que otros puedan ser alabados y yo pasar desapercibido,
Jesús, concédeme la gracia de desearlo.
Que se prefiera a otros en todo en vez de a mí,
Jesús, concédeme la gracia de desearlo.
Que otros puedan volverse más santos que yo,
Suponiendo que yo pueda volverme tan santo como debiera,
Jesús, concédeme la gracia de desearlo.






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